Ha
sido nuestro ámbito de vida, las hay en todas los objetos que necesitamos para
la vida, con unos números, unas letras ,nos dan una idea del valor o
significado de ellas. Pero naturalmente cada uno las interpreta de forma
diferente.
Un
número se interpreta mucho mejor, pues
aunque también es engañoso, te expresa una realidad que tu puedes asumir o no.
Mucho
más engañosas son las que colocamos y diferenciamos a los objetos, por su uso, o cualidades
Pero
las más importantes son las que nos llevan a valorar y definir las ideas, las
cualidades de aquello que no vemos, pero sentimos en nuestro yo más profundo.
Las que
nos quedan de nuestra tierna infancia, son las que nos acercan a nuestros
principios: infierno, demonio, pecado y en lado opuesto: ángel de la guardia,
gracia y la etiqueta má importante la de Dios.
Con
el tiempo esas etiquetas han ido evolucionando en nuestro fuero interno y tomar
otro significado, aunque la mayoría de las personar siguen aferradas a conceptos que no han evolucionado, porque
ellos tampoco lo han hecho.
Mi
Ángel de la Guarda se ha convertido en aquello que me dirige interiormente y
que evita que cometa lo que no deba, a veces lo llamaos suerte.
Al
demonio lo veo más claro y al que más me cuesta combatir, es nuestro ego que no
deja de incordiar con su pasado y futuro y que nos nos deja centrarnos en el
ahora.
Y el
Dios que se ha ido convirtiendo en el Ser, la Fuente, no se le puede etiquetar
al no tener forma, como tampoco se puede definir la Libertad a lo que yo intento
asemejar y por lo que tenemos que darlo todo.
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